Hace unos cuantos meses, mi cuerpo me anunciaba el cambio. Era el momento de parar. La máquina había ido más revolucionada de lo que debía durante demasiado. La inercia la llevaba…

Me acordé de mis muchos años dando clase y pensé “estoy lista de nuevo”.

Dejé de enseñar por necesidad de cambio y para nutrirme musicalmente de nuevo. En la vida de un profe y más siendo músico, es esencial la nutrición de su corazón para poder nutrir el de sus alumn@s y yo llegué a un lugar sin drenaje ni alimento así que lo más coherente fue parar. Necesitaba estar enfocada en estudiar, tocar y nutrirme.

Después de unos 4 años, hace unos meses, noté un cambio en mí. Una motivación por la enseñanza de nuevo. Con más perspectiva y sabiduría y con el empeño de seguir estudiando (lo cual me apasiona). Antes del confinamiento puse en marcha dos grupos de fiddle, uno en Burgos y otro en Vitoria. Y la idea de una escuela online.

Este proyecto online todavía es un bebé aunque sí lo voy construyendo de a pasitos firmes. Y es que me he dado cuenta que para mí no se trata de “dar clases”. Me gusta acompañar a mis alumnos más que “enseñar”, observar dónde se bloquean si es que lo hacen y guiarles para que descubran aquello que han venido a buscar. Es un reto mas es lo más bello de este camino. Al menos para mí. Y tengo la suerte de acompañar a gente maravillosa.

Así que, mientras este nuevo “ente” crece os dejo un enlace a mi canal de Youtube donde voy a ir colgando vídeos de acceso libre (y más material privado para la gente a quien acompaño) y este estupendo cartel.

Entre todo esto, también volvemos a las sesiones “cara a cara” pero entre otras cosas este virus nos ha enseñado que las barreras físicas pueden solventarse (aunque no sustituirse).

Si quieres que te acompañe, estaré encantada.

Blanca Olalla